10 septiembre, 2012
por Úrsula Epops
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En Platonia no existe la producción en masa; ni la monotonía, el plástico, la basura. Sus habitantes rara vez necesitan cosas, pero de vez en cuando producen algunas por la simple alegría de crear.

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29 junio, 2016
por Úrsula Epops
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De mujeres y hongos

pet de llop

-¡Uf…! ¿Tienes mujeres? ¡Las mujeres son lo peor! Cuando no tienen un hijo enfermo, se quedan embarazadas o están con la regla. ¡Y eso que yo soy muy feminista…!

Me encontraba en la piscina disfrutando de un baño con mi hijo de quince meses, cuando escuché estas palabras. Estupefacta, levanté la vista hacia el lugar de donde provenía semejante joya sonora para comprobar que la boca que las había pronunciado pertenecía a una mujer (sí sí, una mujer) de unos cincuenta años que, pamela en cabeza y móvil en mano, se tostaba al sol en una tumbona mientras se expresaba en estos términos sobre las empleadas de su interlocutor (o interlocutora). Con gran esfuerzo, conseguí reprimir un impulso casi irrefrenable de empujar al conjunto señora-pamela-móvil-tumbona al agua para ver si así se le refrescaban un poco las ideas. Lo que no pude evitar fue que esas frases se me clavaran como agujas. Y mira que, a estas alturas de mi maternidad, después de oír tantas tonterías a diario, tendría que haberme acostumbrado a ellas.

Me doy por aludida: soy mujer; cada mes tengo la regla; he estado embarazada; tengo un hijo que, a veces, se pone enfermo (todas ellas, hay que decirlo, circunstancias completamente normales y que vienen ocurriendo desde que el mundo es mundo y los homínidos estamos en él, por lo que hemos tenido muchos miles de años para hacernos a la idea… pero en fin…). Así que he decidido que, por esta vez, voy a hacer una excepción y voy a escribir en este blog algo sobre el mundo real. Porque la ocasión lo merece, y porque es sano desahogarse de vez en cuando, aquí va mi respuesta.

Estimada desconocida de la pamela en la piscina:

He sido empleada durante dos décadas. Y madre desde hace sólo quince meses. He pasado por trabajos de todo tipo, pero ninguno tan exigente y agotador como el de ser madre. Porque, sí, considero que ser madre es un empleo, aunque no esté remunerado; una ocupación tan imprescindible como infravalorada en una sociedad anti-personas en la que aquellos que no están en disposición de producir son una molestia.

No sé si será por mi hábito de viajar a Platonia, pero me parece que eso de que en el mundo real las personas molesten o directamente sobren, es un problema. Opino que lo normal sería que el sistema estuviera al servicio de las personas, y no al revés; que unos y otras pudiéramos decidir cómo vivir, o si queremos formar una familia; y, en ese caso, que ambos progenitores pudieran pactar la manera de repartirse las tareas dentro y fuera de casa, porque un salario fuera suficiente para mantener un hogar. Me temo que esto no es así, o por lo menos no es lo que yo veo a mi alrededor: madres y padres trabajando por sendos sueldos mientras el otro empleo tan indispensable, el de cuidar la casa y los hijos, es delegado a otros -si se puede- o es asumido por madres-malabaristas convertidas a la fuerza en ‘superwomans’ que, exhaustas, descubren que ‘Superwoman’ es un personaje de ficción y que en realidad es imposible llegar a todo.

Dice que es usted “muy feminista”. Lo siento, pero déjeme decirle que a mi eso de la igualdad entre hombres y mujeres me parece un timo. Para empezar, porque hombres y mujeres somos diferentes, ni mejores ni peores; porque, de serie, solemos tener capacidades distintas, todas ellas necesarias y complementarias. Por eso no creo que la solución esté en intentar rivalizar las unas con los otros, sino en conseguir que los talentos femeninos se valoren de la misma manera que los masculinos. Y por ese mismo motivo pienso que la verdadera equidad no consiste en la incorporación de la mujer a un mercado laboral hecho por y para los hombres, sino en la adaptación de éste a las características y a las necesidades reales de las personas de ambos sexos. Por ejemplo, un buen comienzo sería que, en las empresas, conceptos tan manidos como ‘conciliación’ y ‘productividad’ fueran seriamente revisados; porque (por favor, que se entienda ya de una vez) las personas necesitamos tener una vida fuera del trabajo; y porque los empleados que trabajan más horas no son más productivos.

Para acabar, déjeme explicarle por qué he ilustrado esta entrada con una fotografía de un ‘pet de llop’ (cuesco de lobo) que tomé hace ya algún tiempo. Pues verá, no sé si por su sombrereada cabeza o por su falta de sensibilidad, me ha hecho usted pensar en el señor carmesí de ‘El Principito’, aquel hombre/hongo tan serio que sólo hace sumas y restas… (de ahí la foto del cuesco, no se lo vaya a tomar a mal). Porque usted y los individuos/hongo como usted, a falta de vista para apreciar las aptitudes de los demás, sólo consiguen ver y contar las horas que sus empleados pasan calentando la silla. Probablemente le gustaría que los hombres y las mujeres, como los setas, nos reprodujéramos por esporas, produciendo así individuos privados del calor materno, menos felices pero más sumisos y, sobretodo, dispuestos a calentar sillas las horas que haga falta. Por suerte, de momento los seres humanos seguimos siendo mamíferos.

Sinceramente,

Una madre cansada de oír sandeces

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24 junio, 2016
por Úrsula Epops
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Eleflante

Eleflante - Pompidermo flotante
Pompidermo flotante
Decíamos cuando presentamos al gatobola que, para moverse por Platonia, flotar es de lo más práctico; y eso es algo que los eleflantes saben muy bien. Por eso han desarrollado su propio método para flotar cómodamente por los parajes platónikos: las pompas.

Las pompas del eleflante

Los eleflantes (o elefantes flotantes) se las ingenian para producir con su trompa enormes pompas y meterse dentro de ellas. De esta manera consiguen desplazarse ágilmente por cualquier medio aéreo o acuático. El color de la pompa varía según el estado de ánimo del eleflante en el momento de fabricarla. Si pensáis viajar a Platonia, os vendrá muy bien conocer el código de colores eleflantil para, cuando uno de estos seres platónikos se cruce en vuestro camino, saber si es buena idea invitarlo a merendar o si es mejor dejarlo para otro día.

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6 junio, 2016
por Úrsula Epops
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Gatobola

Gatobola - Minino platóniko rodante
Minino rodante/flotante
Un buen día, nadie recuerda cuándo, una pareja de gatos comunes llegó a Platonia por casualidad y decidió instalarse. Los gatosbola actuales son el resultado de la adaptación de sus descendientes al medio platóniko durante generaciones.

Evolución del gatobola platóniko

En Platonia, es más práctico flotar o rodar que caminar; y nadie se estresa por nada. Por eso los mininos han ido evolucionando hasta convertirse en gatosbola 100% platónikos, 100% rodantes/flotantes… y 100% dormilones.

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25 febrero, 2016
por Úrsula Epops
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Historias del puerto (III)

HistoriasDelPuertoIII

En el puerto hay barcos de pesca (normal) y gatos (también normal, porque allí hay pescado)… Pero, si bien a simple vista esto nos puede parecer corriente, hay algo extraordinario en ellos que casi siempre pasa desapercibido; yo misma no me habría dado cuenta si Sergi no me hubiera explicado lo que había descubierto en sus expediciones nocturnas.

El misterio está en la relación que mantienen los unos con los otros; existe una peculiar cooperación entre navíos y mininos de la cual el pequeño explorador platóniko fue testigo, y que yo ahora os cuento a vosotros, aun sabiendo que muy probablemente os parecerá tan increíble como me pareció a mi antes de verlo con mis propios ojos. En efecto, he podido comprobar que, por las noches, las barcas de los pescadores transportan furtivamente felinos pasajeros en sus cubiertas hasta los bancos de peces que sólo ellas conocen; los gatos se ponen las botas y, satisfechos después de la comilona nocturna, se relamen los bigotes hasta el amanecer. Pero ¿por qué hacen esto las embarcaciones? Su comportamiento no es desinteresado, puesto que se trata de un trueque: a cambio, los mininos les traen los mejores troncos de los bosques de la región; leños que los barcos utilizan como patas para pasear en tierra firme por los alrededores del muelle, cuando creen que nadie los ve.

No os extrañéis, pues, si alguna noche venís por el puerto y os parece ver una barca caminando.

HistoriasDelPuertoIII-2

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10 febrero, 2016
por Úrsula Epops
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Historias del puerto (II)

HistoriasDelPuertoIIcut

El puerto de nuestra ciudad es un buen lugar para pasar las tardes de invierno, porque su orientación permite disfrutar de los últimos rayos de sol del día. Por eso a mi hijo Sergi y a mi nos gusta salir a pasear por allí mientras él duerme su siesta en el cochecito.

… ¿He dicho “duerme”? Bueno, eso es lo que parece, aunque en realidad está bien atento. O ¿cómo si no podéis explicar que un niño de once meses conozca las historias del puerto y de sus habitantes platónikos? El otro día lo pillé in fraganti: Sergi aprovecha las noches de luna llena para escabullirse de su camita mientras los demás roncamos; gateando, vuelve al lugar de las siestas para, escondido entre los arbustos, espiar las idas y venidas de gatos, barcos y peces.

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16 diciembre, 2015
por Úrsula Epops
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Lynguro

Lynguro - faisán platóniko
Faisán turmalinero
Los lynguros, aves platónikas similares al faisán blanco, destacan por el singular tocado que corona sus cabezas, que no se compone de plumas sino de turmalinas, gemas semipreciosas muy apreciadas por su variedad de colores. Vanidosos por naturaleza, es habitual ver a los lynguros pasear altivos por las praderas de Platonia, alardeando de sus enjoyadas crestas a falta de otras cualidades que exhibir.
Lynguro y turmalinas
Una vez al año, con la llegada del verano, los lynguros mudan su plumaje y, con él, pierden temporalmente su tocado; es entonces cuando los artesanos platónikos aprovechan para recoger las preciosas gemas que luego utilizarán en la elaboración de joyas y adornos.

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15 diciembre, 2015
por Úrsula Epops
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Pulbo

Pulbo - pulpo platóniko de jardín
Pulpo de jardín
Los pulbos platónikos se plantan en primavera: sólo hay que poner sus patitas en remojo y en un par de semanas empiezan a florecer.

Ciclo del pulbo platóniko

Algunos consejos para su cuidado:

1- Lo mejor es utilizar agua de mar para el remojo; por su parentesco con los pulpos marinos, a los pulbos les encanta el agua salada.
2- Para una floración más vigorosa, no hay que olvidar decirles algo bien bonito al oído cada día.
3- Al final de la temporada, es conveniente guardarlos en un lugar fresquito y protegido de la luz del sol; así se conservarán perfectamente para poder volver a disfrutar de ellos al año siguiente.

Esta es una actualización de la primera versión

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15 diciembre, 2015
por Úrsula Epops
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Dragonáureo

Dragonáureo - dragón platóniko dorado
Dragón dorado
El dragonáureo, símbolo platóniko de suerte y prosperidad, es un ser especialmente apreciado en Platonia. No se exhibe ante los ojos de cualquiera: os podéis considerar afortunados si alguna vez alcanzáis a distinguir sus dorados reflejos bajo las aguas o entre las nubes, pues son siempre portadores de buenas nuevas.

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12 diciembre, 2015
por Úrsula Epops
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Delbrín

Delbrín - delfín-colibrí platóniko
¿Delfín aéreo o Colibrí acuático?
En Platonia no existe diferencia alguna entre volar y nadar; alas y aletas, plumas y escamas, son todo una misma cosa. Por eso no hay manera de saber si los pájaros son peces que vuelan o los peces son pájaros que nadan: ¿Pez o pájaro? ¿Delfín aéreo o colibrí acuático?

Esta es una actualización de la primera versión

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13 mayo, 2014
por Úrsula Epops
1 Comentario

R e j a s

Rejas
¿Por qué estudiar humanidades? Porque conocer nos hace libres.

The problem facing the humanities, in my view, isn’t just about the humanities. It’s about the liberal arts generally (…) So, what good, if any, is the study of the liberal arts, particularly subjects like philosophy? Why, in short, should plumbers study Plato? My answer is that we should strive to be a society of free people, not simply one of well-compensated managers and employees.

Scott Samuelson, Why I Teach Plato to Plumbers (Liberal arts and the humanities aren’t just for the elite)

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28 abril, 2014
por Úrsula Epops
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I n v i s i b l e

Entre blanco y rosa

De la muda extensión de las cosas debe partir una señal, un reclamo, un guiño: una cosa se separa de las otras con la intención de significar algo… ¿qué? Ella misma, una cosa está contenta de ser mirada por las otras cosas sólo cuando se convence de significarse a sí misma y nada más, en medio de las cosas que se significan a sí mismas y nada más.

Las ocasiones de este tipo no son desde luego frecuentes, pero antes o después han de presentarse: basta esperar que se verifique una de esas afortunadas coincidencias en que el mundo quiere mirar y ser mirado.

Ítalo Calvino. Palomar.

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10 julio, 2013
por Úrsula Epops
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Sobre las turmalinas

Lyngurion

Las turmalinas, piedras consideradas mágicas desde tiempos remotos, fueron llamadas lyngurion por los antiguos griegos. Deben su nombre, aunque ya casi nadie lo recuerda, a los seres platónikos de los que proceden, los lynguros; pues en Platonia estas gemas semipreciosas no se encuentran en oscuras cuevas de las profundidades de la tierra, sino en las coronadas cabezas de unas aves similares al faisán blanco.

Ver ficha del Lynguro (animalario platóniko)

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10 julio, 2013
por Úrsula Epops
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C o r o n a

Coronas - Faisán blanco

“Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza. No la adornan diamantes ni perlas orientales ni tampoco es visible. Mi corona se llama contento y rara vez ciña la frente de los reyes”.
W. Shakespeare

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