De mamás, bebés y plantas

Estos días de silencio platóniko tienen una explicación: estoy embarcada en un nuevo proyecto de ilustración, en colaboración con una amiga apasionada del arte floral. Os daré más información a medida que vaya avanzando… De momento, aquí os dejo un primer esbozo; como podéis ver, la cosa va de embarazadas, bebés y remedios naturales. ¡Muy en línea con el espíritu platóniko! ;)

Mujer embarazada, por Úrsula Epops

Aire y sol

¡Pst, pst! Me ha contado un pajarito que en Platonia están preparando unos cojines suaves y mullidos, inspirados en animalillos platónikos, para acompañar y divertir a vuestros peques. De momento, os puedo enseñar estas imágenes en las que se puede ver cómo se están preparando para la ocasión las telas con que se confeccionarán; concretamente, ahora mismo están dándose un baño de sol y de brisa marina.

Estad atentos si queréis ser los primeros en llevaros uno de estos animalitos a casa…

Colección CocoLoro en preparación

Conejorejo

Conejo orejudo planeador

A pesar de su silueta “asalsichada” o casi “patatil”, el conejorejo es uno de los seres más rápidos de Platonia. Nadie lo diría al ver sus patitas cortas y torpes, que apenas le permiten dar pequeños brincos… Pero la clave está en sus orejas aerodinámicas, gracias a las cuales puede aprovechar el impulso de esos saltitos para alzar el vuelo y planear a gran velocidad.

Es muy divertido ver a los conejorejos desplazarse de esta manera, avanzando a saltitos primero y luego surcando el cielo con sus largas orejas como timón. Tanto es así que las praderas platónikas se han convertido en lugares de visita obligada para los turistas, que acuden para contemplar las simpáticas acrobacias de estos animalillos.

Conejorejo

Esta es una actualización de la primera versión.

Primas hacendosas

En la entrada de casa hay un madroño que cada día nos da la bienvenida. Es un árbol bonito y generoso; nos regala flores y frutos varias veces al año. Por estas fechas está cargado de preciosas flores blancas que atraen a las abejas con su dulce aroma a néctar. Nuestro patio delantero se convierte así, temporalmente, en lugar de encuentro de esponjosas abejillas peludas que, en su continuo ir y venir, lo llenan todo de vida, color y zumbidos.

¡Qué diferentes de las abellotas, estas hacendosas y alegres abejas!

Abellota

Abeja de flor-roble

Si tenéis previsto viajar a Platonia un día de estos y queréis evitaros un buen susto, es imprescindible que sepáis identificar a las abellotas. Son unos animalillos alados que, pese a tener un aspecto similar a las abejas comunes, se comportan de manera distinta a ellas; menos interesadas en recolectar polen que sus primas terrícolas, disfrutan escondiéndose para sorprender a los visitantes despistados.

Su escondite preferido es la llamada “flor-roble” platónika, que tiene la forma y apariencia ideal para que las abellotas introduzcan su cabecita en ella, dejando sólo a la vista su trasero rayado y parte de su aguijón retráctil; en esta postura pueden llegar a permanecer días enteros, completamente inmóviles, a la espera de que algún inocente las confunda con una exótica y apetecible bellota para ¡zas! clavarle su enorme aguijón. En cuanto a los efectos que puede producir la picadura de una abellota en el ser humano… ¡Mejor no queráis saberlos! Con sólo fijaros en la cara de pocos amigos que tiene os podéis hacer una idea.

Escondite de la abellota platónika

Esta es una actualización de la primera versión.

Recuperando buenas costumbres

En el post anterior hacíamos referencia al blog Mundo Platóniko, donde Platonia nació y se materializó entre los años 2006 y 2010. Durante aquella primera etapa, Platonia fue visitada por bloggers que generosamente la alimentaban y la hacían crecer con sus comentarios.

En esta nueva etapa, ahora que Platonia tiene web propia y más ganas que nunca de seguir materializándose, quiero dar las gracias de corazón a aquellos primeros visitantes platónikos, y lo voy a hacer retomando una buena costumbre: la de visitar otros mundos, que iré añadiendo poquito a poco en el apartado “mundos amigos” de la columna lateral.

Platonia cumple años

En septiembre del 2006 se estrenó el blog Mundoplatóniko, sin saber todavía muy bien qué era Platonia. Poco a poco, ese mundo se fue materializando de manera intermitente: aparecía un poquito en aquellas ocasiones en que Úrsula podía explorarlo… y desaparecía otro poco durante su ausencia. Ahora que se cumplen 10 años desde la primera entrada en aquel blog, nuestra exploradora está decidida a visitar Platonia más a menudo para compartirla con nosotros.

Para celebrar el 10ª aniversario, estrenamos web. Además, muy pronto estarán disponibles productos platónikos para peques y sus mamás, nuevas ilustraciones y algunas sorpresillas más…

¿Qué te parece la nueva web? ¿Cómo te imaginas que serán los productos platónikos? ¡Déjanos tus comentarios! :-)

Eleflante

Pompidermo flotante
Decíamos cuando presentamos al gatobola que, para moverse por Platonia, flotar es de lo más práctico; y eso es algo que los eleflantes saben muy bien. Por eso han desarrollado su propio método para flotar cómodamente por los parajes platónikos: las pompas.

Los eleflantes (o elefantes flotantes) se las ingenian para producir con su trompa enormes pompas y meterse dentro de ellas. De esta manera consiguen desplazarse ágilmente por cualquier medio aéreo o acuático. El color de la pompa varía según el estado de ánimo del eleflante en el momento de fabricarla. Si pensáis viajar a Platonia, os vendrá muy bien conocer el código de colores eleflantil para, cuando uno de estos seres platónikos se cruce en vuestro camino, saber si es buena idea invitarlo a merendar o si es mejor dejarlo para otro día.

Las pompas del eleflante

Gatobola

Minino rodante/flotante
Un buen día, nadie recuerda cuándo, una pareja de gatos comunes llegó a Platonia por casualidad y decidió instalarse. Los gatosbola actuales son el resultado de la adaptación de sus descendientes al medio platóniko durante generaciones.

En Platonia, es más práctico flotar o rodar que caminar; y nadie se estresa por nada. Por eso los mininos han ido evolucionando hasta convertirse en gatosbola 100% platónikos, 100% rodantes/flotantes… y 100% dormilones.

Evolución del gatobola platóniko

Historias del puerto (III)

En el puerto hay barcos de pesca (normal) y gatos (también normal, porque allí hay pescado)… Pero, si bien a simple vista esto nos puede parecer corriente, hay algo extraordinario en ellos que casi siempre pasa desapercibido; yo misma no me habría dado cuenta si Sergi no me hubiera explicado lo que había descubierto en sus expediciones nocturnas.

El misterio está en la relación que mantienen los unos con los otros; existe una peculiar cooperación entre navíos y mininos de la cual el pequeño explorador platóniko fue testigo, y que yo ahora os cuento a vosotros, aun sabiendo que muy probablemente os parecerá tan increíble como me pareció a mi antes de verlo con mis propios ojos. En efecto, he podido comprobar que, por las noches, las barcas de los pescadores transportan furtivamente felinos pasajeros en sus cubiertas hasta los bancos de peces que sólo ellas conocen; los gatos se ponen las botas y, satisfechos después de la comilona nocturna, se relamen los bigotes hasta el amanecer. Pero ¿por qué hacen esto las embarcaciones? Su comportamiento no es desinteresado, puesto que se trata de un trueque: a cambio, los mininos les traen los mejores troncos de los bosques de la región; leños que los barcos utilizan como patas para pasear en tierra firme por los alrededores del muelle, cuando creen que nadie los ve.

HistoriasDelPuertoIII-2

No os extrañéis, pues, si alguna noche venís por el puerto y os parece ver una barca caminando.

Historias del puerto (II)

El puerto de nuestra ciudad es un buen lugar para pasar las tardes de invierno, porque su orientación permite disfrutar de los últimos rayos de sol del día. Por eso a mi hijo Sergi y a mi nos gusta salir a pasear por allí mientras él duerme su siesta en el cochecito.

… ¿He dicho “duerme”? Bueno, eso es lo que parece, aunque en realidad está bien atento. O ¿cómo si no podéis explicar que un niño de once meses conozca las historias del puerto y de sus habitantes platónikos? El otro día lo pillé in fraganti: Sergi aprovecha las noches de luna llena para escabullirse de su camita mientras los demás roncamos; gateando, vuelve al lugar de las siestas para, escondido entre los arbustos, espiar las idas y venidas de gatos, barcos y peces.